Síndrome femoropatelar, por Noelia García López

Por Noelia García López

  1. CONCEPTOS GENERALES

La rodilla constituye una de las principales articulaciones del cuerpo, siendo ésta una de las que más se lesiona. En este caso, la lesión o patología de la que hablaré será el síndrome femoropatelar, también llamado condromalacia patelar o condritis rotuliana.

El síndrome femoropatelar es una patología caracterizada por el desgaste del cartílago rotuliano. El cartílago articular recubre el fémur, la tibia y la rótula y se encarga principalmente de amortiguar las cargas que llegan a la articulación de la rodilla. Cuando este cartílago está lesionado, como en el caso del síndrome femoropatelar tendremos como resultado dolor e inflamación  de la articulación.

La rótula constituye una parte fundamental en el mecanismo extensor de la rodilla. Se trata de una articulación de tipo tróclea que tiene como funciones principales: aumentar el poder del cuádriceps (en conjunto funcionan como una polea, lo que aumenta la capacidad del cuádriceps) y proteger el conjunto articular. Se sitúa de forma no patológica en la zona central de la articulación gracias a que sobre ella actúan cuatro fuerzas opuestas (ligamentos laterales, tendón rotuliano y cuádriceps).

2.  EPIDEMOLIGIA Y FACTORES DE RIESGO

La prevalencia de la enfermedad oscila entre el 15-45%, siendo entre un 25-43% la incidencia en deportistas. Además se da más en mujeres que en hombres (por la alteración del ángulo Q que mencionaré más adelante).

Los factores de riesgo serán todos aquellos que incrementen la posibilidad de padecer una enfermedad, en este caso serán: la edad (tercera década de la vida), deporte (en superficies rígidas: corredores de fondo, bádminton, futbol sala, vóley…), un calzado inadecuado.

 3. PATOGENIA

En condiciones normales la rótula se desliza (arriba-abajo) sobre la tróclea femoral durante los movimientos de flexo-extensión de la rodilla. De esta forma, según el grado de flexión de la rodilla, la rótula se encontrará en un sitio u otro. En la extensión completa se situará por encima de los cóndilos femorales y en contacto con la almohadilla grasa suprapatelar (área coloreada de azul). A medida que la rodilla se flexiona, el contacto entre las superficies articulares de la rótula y la tróclea femoral se va incrementando y se van modificando las áreas de contacto patelofemoral.

Sin embargo, cuando hay un desajuste de la rotula aparecerá un ligero roce entre la rotula y el femur. Causas del desajuste:

  • Alteración del ángulo Q: formado por el eje del fémur y una línea vertical que pase por la rótula y eltendón rotuliano. Generalmente no supera los 20º en el varón ni los 25º en la mujer (como he mencionado antes, más prevalencia en mujeres); si es mayor provoca un desplazamiento lateral de la rótula durante la fase de apoyo
  • Debilidad de los cuádriceps
  • Hiperpronación del pie
  • Dismetría de los miembros inferiores
  • Rótula alta
  • Anomalía estructural de la rótula
  • Lesión traumática en la rótula (subluxación, luxación)
  • Sobre uso y estrés de la articulación (actividad laboral o deportiva)
  • Pies planos
  • Procesos degenerativos de la rodilla (artritis, artrosis…)

4. CLASIFICACIÓN

Existen varios grados o estadios para determinar la evolución del síndrome femoropatelar:

  • Grado I: reblandecimiento del cartílago (sin rotura) en un área localizada.
  • Grado II: áreas de fibrilación o fisura.
  • Grado III: las fisuras llegan al hueso subcondral (el cartílago presenta aspecto de “carne de cangrejo”).
  • Grado IV: el cartílago desaparece y el hueso subcondral queda expuesto y erosionado (ya hay artrosis) y, además, suele haber afectación de la cara opuesta (en espejo) del fémur.

5. SINTOMAS

El síntoma principal del que con frecuencia los pacientes se quejan es el dolor en la cara anterior de la rodilla generalmente. Suele estar relacionado con la actividad física, empeora con actividades como bajar o subir escaleras, correr por terrenos irregulares; se vuelve más intenso tras una prolongada flexión de rodilla (estar sentado de forma prolongada, ponerse de cuclillas, arrodillarse…). Además se acompaña de sensación de rigidez y dificultad para extender la rodilla tras una flexión prolongada. Por último, habrá sensación de crepitación o inestabilidad de la rótula.

 6. EXPLORACIÓN

La exploración será necesaria para determinar junto con otras pruebas la presencia del síndrome femoropatelar. Para ello emplearemos las siguientes pruebas:

  • Síndrome del cepillo: Palpación directa de la carilla mientras se desplaza la rótula en dirección interna y externa (se considera positivo si se nota crepitación)
  • Signo de aprehensión: Compresión del surco femoral junto con un desplazamiento externo de la rotula, será positivo si provoca contracción refleja del cuádriceps.
  • Signo de Zohlen: consiste en resistir el ascenso rotuliano provocado por la contracción del cuádriceps. Es una prueba muy dolorosa para quien realmente padece el síndrome femoropatelar (si no provoca dolor los cartílagos suelen estar conservados).
  • Signo de Smillie: el paciente en decúbito supino y con la rodilla extendida pone en tensión los músculos del muslo, provocando una presión lateral con ambos pulgares simulando una luxación; se le pide al paciente que haga una flexión activa de la rodilla y si rehúye el movimiento se considera que el resultado es positivo.
  • Cuádriceps: determinar si hay algún tipo de atrofia o pérdida de la fuerza del músculo.

 7. DIAGNÓSTICO

El diagnóstico no solo será clínico, es decir, según la sintomatología; si no que también habrá que hacer la exploración como ya hemos dicho. Otras pruebas complementarias para establecer un buen diagnóstico serán:

  • Radiografía: descartaremos lesiones asociadas o bien cualquier tipo de dismetría
  • TAC y RMN (resonancia magnética): son las dos pruebas más sensibles con las que si podremos diagnosticar la patología.

 

 

 

 8. TRATAMIENTO (conservador, quirúrgico)

Conservador:

  • Farmacológico: AINES, condroitín sulfato y glucosamina.
  • Ejercicio: ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento.
  • Vendajes: Vendajes funcionales para contener yreducir la rótula e incluso eliminar el dolor durante el ejercicio. Las rodilleras ofrecen las mismas posibilidades.
  • Ortesis correctoras: en caso de pie pronador (provoca rotación interna de la tibia y aumento del ángulo Q) es controvertido pero debe reservarse para los pacientes que no mejoren con la realización de ejercicios de flexibilidad y fortalecimiento.
  • Fisioterapia: Podremos enfocarlo desde el punto de vista de alivio del dolor (emplearemos técnicas tanto de electroterapia: microondas, ultrasonidos… como manuales: descarga del cuádriceps y el tendón de la fascia lata, de forma analgésica) o bien desde el punto de vista reeducativo y de potenciación (haremos una exploración completa del paciente)

Quirúrgico:

  • Artroscopia: Con la que buscaremos una realineación del aparato extensor (liberación del retináculo externo), realineación proximal y distal (con el fin de mejorar esa inestabilidad que proporcionaba a la articulación) además de la posibilidad de hacer una limpieza del cartílago dañado.
  • Generalmente trataremos de evitar llegar a la cirugía intentando mantener el tratamiento conservador el máximo tiempo posible siempre y cuando haya mejora.

 9. PRONOSTICO Y MEDIDAS PREVENTIVAS

El síndrome femoropatelar es una patología de difícil manejo, especialmente en los pacientes muy activos. Sin embargo en pacientes que no lo son veremos progresos. Para evitar la aparición o la progresión de la enfermedad recomendaré las siguientes medidas preventivas dependiendo del grado de la patología.

En cualquiera de los casos deberíamos disponer de una rodillera de centraje rotuliano y herradura externa, o bien una órtesis de pie (pronador); en los comienzos de la enfermedad durante ejercicio físico y en un caso grave para la vida diaria (ir a la compra, salir a dar un paseo, conducir…). Por otro lado sería esencial descargar la musculatura y estirar tras haber hecho un ejercicio que haya implicado a la articulación femoropatelar (correr, montar en bici, senderismo, padel…). Por ejemplo, si montamos en bici, no solo debemos descargar y estirar si no que deberíamos evitar los sillines bajos, esto implica una mayor flexión de rodilla y por tanto un mayor daño articular. Finalmente, si se trata de un caso grave del síndrome femoropatelar deberíamos evitar posturas prolongadas con flexión de rodilla y bipedestación y cambiar de postura o estirar las piernas. Si es grave y además somos deportistas debemos evitar en la medida de lo posible las flexiones de rodilla  (sentadillas) con cargas muy elevadas, saltos bruscos, correr en terrenos irregulares, etc.

10. BIBLIOGRAFIA

Javier Avendaño, Jose Ramón Malvar Pérez. “Condropatía Rotuliana”. Servicios Médicos. Real Federación Española de Atletismo. Disponible en: http://malvarfisioterapiadeportiva.com/Condropat%EDaRotuliana(05).pdf

Kinect Fissioterapia. “La Condromalacia Rotuliana, tratamiento y prevención”. Fissioterapia: blog para fisioterapeutas. 4 julio 2012. Disponible en: http://fissioterapia.blogspot.com.es/2012/07/la-condromalacia-rotuliana-tratamiento.html 

Cailliet, R.: “Síndromes dolorosos. Rodilla”. Ed. Manual Moderno. 2ª edición. Méjico 1984.

3 thoughts on “Síndrome femoropatelar, por Noelia García López

  1. Maria Contestar

    Siento corregirle, pero la condromalacia es un mal uso que no tiene que ver nada con femoropatelar, ya que puedes tener dicha lesión y tener todo el cartílago intacto, al igual que tenéis mal el tratamiento conservador, porque las infiltraciones o medicamento no cura el síndrome femoropatelar, se puede corregir con fisioterapia, los electros, ultrasonido etc tampoco es efectivo, que así por favor como paciente femoropatelar y operada 5 veces le pido por favor que rectifique el articulo, ya que será leído por muchas personas que padezcande ello y les lleva a confusión y error a como debe tratar su rodilla. No me lo tome a mal pero llevo tiempo queriendo decirlo y no me decidía hacerlo.

    • Alejandro Martinez Cuerva
      Alejandro Martinez Cuerva Contestar

      Buenas tardes, lo primero muchas gracias por responder al blog.

      En cuanto a las cuestiones que planteas vamos a analizarlas punto por punto: En primer lugar si que es cierto que se puede mencionar un grado 0 en el que simplemente el cartilago esta “normal”. En segundo lugar lo que se busca con el tratamiento de ultrasonidos y demás, como aparece en el apartado de fisioterapia, nos referimos a medidas analgesicas y por tanto buscan reducir o eliminar el dolor, por ello en ningún momento decimos que “cura” la enfermedad ya que los AINES, por ejemplo son antiinflamatorios, por lo que lo que seguimos buscando es aliviar la sintomatologia. Con el tratamiento quirúrgico se busca mejorar la inestabilidad de la rodilla y limpieza del cartilago, lo que tambien reduciria la sintomatologia.

      Espero haber conseguido resolver las dudas. Igualmente me gustaría comentar que en el apartado de bibliografia tienes los articulos cientificos que se han revisado para hacer un pequeño resumen de la enfermedad.

      Muchas gracias! Un saludo.

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