Esguinces de Tobillo, por Alejandro Martínez Cuerva

ESGUINCES DE TOBILLO

Por Alejandro Martínez Cuerva

Los esguinces de tobillo se encuentran entre las lesiones más comunes sufridas por los atletas y vistas por los médicos de medicina deportiva, fundamentalmente esguinces externos. Los esguinces de tobillo representan el 40% de las lesiones deportivas en los EE. UU., y pueden provocar inestabilidad crónica del tobillo. 

Se produce de forma general por la típica “torcedura” de tobillo, y a pesar de su alta prevalencia en la sociedad, los esguinces de tobillo siguen siendo un difícil desafío diagnóstico y terapéutico para el atleta, así como para la sociedad en general. Por ello a continuación indicamos los tipos de esguinces que se pueden producir, así como el mejor tratamiento que podremos llevar a cabo.

En primer lugar, debemos clasificar los tipos de esguinces de tobillo según la gravedad de la lesión, por ello se clasifican en grado I, grado II o grado III. Esta determinación se valorará según distintos criterios, como la formación de edema o hematoma, la asociación de fractura al esguince y la funcionalidad e inestabilidad de la articulación. Estos factores vendrán indicados según exista distensión, fisura o rotura de los diferentes ligamentos y estructuras que componen la articulación.

(A) El esguince de grado I se caracteriza por la distension de los ligamentos peroneo-astragalino y calcáneo-peroneo anterior. 

(B) En el esguince de grado II, el ligamento talofibular anterior se rompe parcialmente y el ligamento calcáneo-peroneo se estira. 

(C) El esguince de grado III se caracteriza por la ruptura de los ligamentos talofibular anterior y calcáneo-peroneo, con desgarro parcial de los ligamentos talofibulares y tibioperoneos posteriores.

 

En cuanto al tratamiento de los esguinces de grado I, los objetivos iniciales son evitar el hinchazón y mantener el rango de movimiento articular, para ello utilizaremos el método RICE, reposo, hielo, compresión y elevación, durante las primeras 24-48 horas de la lesión.

La mayoría de las lesiones agudas del ligamento lateral se tratan mejor de forma no quirúrgica y recuperan la estabilidad satisfactoria del tobillo después del tratamiento funcional. Se ha encontrado que el enfoque conservador es igualmente efectivo en el tratamiento de los esguinces de tobillo grado I y II. Todavía existe cierta controversia con respecto al tratamiento apropiado de las lesiones de grado III. La creencia general es que la mayoría de estos pacientes también pueden tratarse bien con un tratamiento conservador.

 

Al valorar las ventajas y desventajas del tratamiento quirúrgico y no quirúrgico, vemos que la mayoría de las roturas del ligamento lateral del tobillo grado I, II y III se pueden tratar sin cirugía. 

Para el tratamiento no quirúrgico, se debe evitar la inmovilización a largo plazo y recomendar un tratamiento de fisioterapia para tratar de evitar la posible inestabilidad crónica del ligamento lateral, ya sea funcional o mecánica. Los pacientes deben intentar este tratamiento durante al menos 3 meses antes de considerar la intervención quirúrgica.

Para las lesiones de grado III, es conveniente realizar un corto período de inmovilización (máximo 10 días). Después de esta fase, el tobillo se protege de manera más efectiva contra la inversión mediante un soporte de tobillo semirrígido. Incluso las lesiones de grado I y II se tratan de manera más efectiva con un soporte de tobillo semirrígido.

Como tratamiento de fisioterapia nos basamos en la rehabilitación funcional. Después del tratamiento agudo inicial, un régimen de rehabilitación es fundamental para acelerar el regreso a la actividad y prevenir la inestabilidad crónica. La inmovilización prolongada de esguinces de tobillo es un error de tratamiento común ya que el estrés funcional estimula la incorporación de un colágeno de reemplazo más fuerte.

La rehabilitación funcional comienza el día de la lesión y continúa hasta que se alcanza la marcha y la actividad sin dolor. Los cuatro componentes de la rehabilitación son la rehabilitación de rango de movimiento, ejercicios progresivos de fortalecimiento muscular, entrenamiento propioceptivo y entrenamiento específico de la actividad.

La estabilidad de la articulación del tobillo es un requisito previo para la institución de la rehabilitación funcional. Debido a que los esguinces de tobillo grados I y II se consideran estables, la rehabilitación funcional puede comenzar de inmediato.

Por ello como concluimos que la mayoría de los esguinces del ligamento lateral del tobillo grado I, II y III se pueden tratar sin cirugía, aunque la valoración del tratamiento quirúrgico  siempre debe realizarse de forma individual, ya que puede ser necesaria, en casos que desarrollen inestabilidad funcional crónica, y especialmente en atletas con altas demandas de estabilidad de la articulación del tobillo.

 

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